La UCA reveló que el 53,6% de los niños argentinos son pobres, casi 6 de cada 10, con proyección de 7 de cada 10 para 2026 y 30% pasando días sin comer. El panel criticó la falta de alimentación que genera talla baja, problemas de salud mental, violencia escolar y avance del narcotráfico en barrios por ausencia estatal.
Niños priorizan escuelas por comedores y llevan viandas a padres desnutridos; indigencia afecta al 10%, con familias enteras en calles porteñas provenientes del conurbano. Denuncian desvíos en comedores escolares por auxiliares y discrepancias con cifras oficiales del INDEC, manipuladas para mostrar baja pobreza.
Heladeras vacías impulsan trueques en barrios: cambian ropa por huevos o arroz en clubes solidarios. Emerge el 'reviro', mezcla de harina, agua y sal como falso alimento; cierran cooperativas como Sancor por caída en ventas de leche infantil, inaccesible pese a producción local.
Carne vacuna escasea, reemplazada por exótica de burro, guanaco o paloma a precios altos; cortes populares como osso buco se encarecen. Comedores barriales atienden jubilados y docentes que ahorran para familia, celebrando mínimamente baja pobreza pero alertando crisis profunda.
En vivo desde Casa del Bosque, describen sistema con moneda 'Zankofa': entregan productos por 'monedas' compradas por 'banquera' comunitaria, intercambiando por comida, ropa o decoración en feria solidaria. Enfatizan lógica de solidaridad más allá de supervivencia, promoviendo cooperativas en emergencia económica.