Los Pastores León y Jaime lideran una oración poderosa ordenando a fuerzas malignas salir de las personas, especialmente niños con autismo confundido por demonios y dolores de cabeza, migrañas, arritmias cardíacas.
Exigen al mal que se vaya en el nombre de Jesús, declarando libertad para cefaleas, sinusitis, estrés y anormalidades cardíacas o pulmonares, levantando manos para apropiarse de la bendición bíblica.
Invitan a verificar curaciones de dolores en cabeza, brazos, pecho, dientes, piernas y encías, contando manos levantadas de al menos 14 personas sanadas en el lugar.