El gobierno de Javier Milei prohibió el ingreso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados, según portadas de Clarín, Crónica y otros diarios, argumentando espionaje ilegal tras un video grabado con lentes ocultos similares a los de Patricia Bullrich.
El video mostró áreas comunes como escaleras y sala de periodistas, sin revelar secretos ni entrar a despachos. El panel lo califica como escándalo inédito, peor que en la dictadura donde Videla respondió preguntas en Casa Rosada de Nacho López.
Los periodistas acreditados quedaron afuera de la reja pese a huellas renovadas y declaraciones juradas. La medida generó fuerte rechazo de entidades periodísticas y críticas por censura, ya que la Casa de Gobierno es del Estado argentino, no del gobierno transitorio.
Restringir el acceso atenta contra la libertad de expresión y la democracia, según el panel, que enfatiza el rol de control del periodismo al poder. Se repiten repudios de todos lados y se compara con no haber ocurrido ni en dictadura.