Delincuentes sorprendieron a Irma, directora de escuela, al llegar a su casa en Bolívar al 2300 de Ramos Mejía, la golpearon con culatazos, la obligaron a manejar su camioneta durante 15 minutos amenazándola con entrar a su domicilio por dólares y caja, y la soltaron tras complicaciones con vecinos.
La víctima contó que los ladrones actuaron con un auto de apoyo adelante, le preguntaron por llaves del portón y la puerta, y le cambiaron el código del iPhone usando reconocimiento facial. Su marido Guillermo relató el trauma postraumático que sufre Irma, quien recibió tres culatazos porque los delincuentes creían que era rica y querían irrumpir en la casa.
La camioneta apareció abandonada a 300 metros y el auto de los ladrones a cuatro cuadras, peritado por la policía. La familia tiene un protocolo de seguridad pero no alcanzó: dejan los autos cerca de la entrada para evitar estos riesgos, aunque saben que corren peligro constante.
Periodistas en el lugar destacaron la audacia de los delincuentes, que transformaron un robo en tentativa de secuestro extorsivo, y advirtieron sobre el peligro de que bandas impunes escalen delitos.