El deshielo acelerado del Ártico provoca una transformación sin precedentes por el calentamiento global, más rápido que el promedio mundial, modificando ecosistemas y redefiniendo el equilibrio geopolítico global.
La apertura de nuevas rutas marítimas como el paso del noreste y acceso a recursos naturales posicionan la región como clave para potencias como Rusia, Estados Unidos, Canadá y Noruega.
Geógrafos políticos Mia Bettner y Klaus Dodd plantean tres escenarios: Ártico extractivo centrado en explotación de petróleo, gas y minerales con riesgos ambientales; Ártico regulado con acuerdos internacionales estrictos; y Ártico geopolítico con competencia entre potencias por rutas y recursos, generando tensiones.
Los especialistas advierten que estos escenarios no son excluyentes y pueden desarrollarse en paralelo, dependiendo de decisiones políticas, económicas y ambientales futuras.