Mariana narra su vocación por la biología marina, inspirada en ballenas y delfines, y cómo desarrolló su tesis de grado y doctoral sobre especies de merluza, el principal recurso pesquero del mar argentino, bajo la dirección de su profesor en la Universidad de Mar del Plata. En la expedición, el equipo utiliza rastras para recolectar muestras del fondo marino, las clasifica en cubierta y las procesa en laboratorio midiendo longitudes, pesos, otolitos, gónadas y estómagos, e identificando especies con claves diagnósticas y lupas.
En un lance intenso, procesaron 600 peces de una especie en dos horas, colaborando entre grupos para clasificar estrellas, caracoles y peces. Mariana destaca la ayuda mutua en el buque y el trabajo con colegas como Matías, Ezequiel y Damián, con quienes se conoce desde hace años, se ríen mucho y se divierten pese al trabajo arduo.
Es su primera campaña antártica, un sueño realizado al ver la diversidad de animales como focas, pingüinos barbijo, Adelia y orcas en hábitat natural. Expresa ganas de repetir, aunque por cuestiones personales no sabe si podrá, y enfatiza la importancia de la ciencia básica anual en la Antártida como zona de paz.