Los productores avícolas enfrentan un contexto de alta alerta por la influenza aviar, que llevó a Argentina a perder su estatus sanitario de libre de la enfermedad en aves comerciales.
Ariel Vaknotzi, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, explicó que en febrero y marzo de este año se detectaron cuatro casos en establecimientos comerciales de reproductoras y ponedoras, aunque se levantaron zonas de control en la mayoría y se espera recuperar el estatus si no hay nuevos brotes.
El virus persiste en aves de traspatio y silvestres, que actúan como reservorio, con detecciones históricas en 2023 y 2025, incluyendo casos en mamíferos marinos. Se enfatiza la bioseguridad para evitar contacto con aves silvestres y el reporte inmediato a Senasa.
El riesgo zoonótico para humanos es muy bajo, con educación sanitaria recomendada mediante folletines para identificar síntomas.