El empresario textil Pablo Bergaglio, con locales de camperas en calle Avellaneda y la costa argentina, detalló su realidad económica en el programa. En la costa, desde Mar del Plata hasta Santa Teresita, sus ventas aumentaron un 20% este verano gracias a una política agresiva de precios idénticos a los de fábrica en Flores.
En Flores, las ventas bajaron un 20% respecto al año pasado por cambio en pautas de consumo: la gente compra solo lo necesario ante inflación baja. La mercadería está más barata que el año anterior porque los empresarios bajan precios para vender, sin el riesgo de inflación galopante previa.
Las importaciones vía courier como Temu y Shein impactaron al principio en indumentaria, pero ahora merman por talles inadecuados y calidad. Bergaglio compite mano a mano y nota cierres de locales en Avellaneda, aunque la temporada en costa no fue mala y la gente optó por Argentina sobre Brasil por menor gasto.
La rentabilidad cayó del 20% al 4%, afectada por gastos diarios y bajos sueldos; compensa con comisiones a empleados. Optimista, cree que la inflación bajará y el consumo se recuperará.