Guadalupe, vicepresidenta de la Red Nacional de Centros de Estudiantes, denuncia la soledad y ansiedad post-pandemia en adolescentes, agravada por redes sociales, precarización y falta de perspectiva futura, con pibes ausentes en escuelas, trastornos alimenticios, consumos problemáticos y autolesiones.
Critica la respuesta punitivista del Estado con cárcel y baja de imputabilidad en vez de contención, en un país con más psicólogos per cápita del mundo pero gabinetes escolares desfinanciados y ausentes, mientras centros de estudiantes actúan como único espacio sano de diálogo y organización.
Atribuye la crisis intergeneracional a la rotura de lazos sociales, aislamiento virtual no enseñado y políticas que imitan a EE.UU. con amenazas escolares y libre portación de armas, sumado a desamparo económico donde familias no bancan carreras universitarias ni medicamentos como antes.
Exige lineamientos nacionales homogéneos para educación provincial, diálogo real con jóvenes politizados que quieren participar, y cumplimiento de leyes de salud mental y centros estudiantes, rechazando culpabilizar familias que luchan por un plato de comida en contexto de crisis.
Recuerda felicidad pasada en gobierno de Cristina Kirchner, ahora proscripta, y advierte que el sistema político ignora demandas juveniles planificadas para mantener sociedad frustrada.