El sector de frutas y verduras atraviesa una crisis terminal con caídas de ventas del 50 al 70%, afectando a productores, mayoristas, mercado central y verduleros, peores que en la pandemia.
Comerciantes tiran mercadería podrida pese a promociones y bajas de precios, como 3 kilos de tomate a 600 pesos que no se venden. Productores pierden dinero porque venden por debajo de costos, con fletes caros, fertilizantes y combustible disparados.
Superficies de producción se reducen: de 6 a 4 hectáreas. Importan tomates de Chile y Paraguay, papas de China, mientras locales no compiten por falta de políticas. Compras mínimas para el día, enfocadas en estación barata.
Verduleros de Capital y conurbano confirman ventas un 60% menores, desesperación general en la cadena.