El pastor enfatizó que la humildad abre las puertas del cielo, atrae la bendición de Dios y desactiva maldiciones activadas por desobediencia, citando ejemplos bíblicos como los reyes Acab y Manasés, perdonados por arrepentirse y humillarse pese a sus graves pecados. Contraste con orgullosos como Herodes, muerto comido por gusanos, y Nabucodonosor, enviado a comer con animales por alardear. Insistió en que Dios exalta a humildes pero castiga soberbios, promoviendo dependencia total del Señor en toda área de la vida.
En la parábola del fariseo y publicano, ambos devotos pero el fariseo rechazado por orgullo: oraba petulante, ayunaba extra, daba diezmo de todo, despreciaba a otros, sin arrepentimiento. El publicano, humilde, se golpeaba pecho pidiendo misericordia como pecador, y salió justificado porque confió en gracia divina, no obras.
Dios ignora oraciones orgullosas pero responde humildes, como en Salmo 138 y 2 Crónicas, donde humillación activa escucha celestial. Cerró bendiciendo y reiterando invitación al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en señas para hipoacúsicos.