El gobierno de Javier Milei retiró las acreditaciones y huellas dactilares a los periodistas en la Casa Rosada tras una denuncia de espionaje ilegal presentada por la Casa Militar, motivada por un informe de Canal 13 y TN donde un periodista ingresó con anteojos cámara que grabaron imágenes internas.
El presidente Javier Milei justificó la medida llamando al 95% de los periodistas argentinos delincuentes y 'basura inmunda', acusándolos de firmar a traición a funcionarios y jactarse en TV, en un contexto de tensiones crecientes donde los periodistas ahora trabajan desde bares cercanos sin acceso a su sala habitual.
La decisión coincide con la reunión de Milei con el millonario estadounidense Peter Thiel, dueño de Palantir que provee tecnología a CIA y Pentágono, quien ya visitó Argentina varias veces y se reunió con Santiago Caputo; el programa denuncia paranoia gubernamental y compara con críticas históricas de Luis Caputo al periodismo.
El cronista Lautaro Maislin reportó en vivo desde afuera de la Casa Rosada que unos 60 periodistas acreditados (20-30 diarios) perdieron acceso, argumentando que es una excusa para evitar escrutinio sobre temas como gastos de Adorni, pobreza infantil según UCA y filtraciones en gabinete, mientras el gobierno habla de seguridad nacional.
Panelistas alertan que esto cierra el acceso público a la agenda presidencial, impide informar sobre visitantes como Thiel -descrito como impulsor de IA militar y servicio militar universal- y podría eliminar conferencias de prensa, beneficiando a funcionarios acorralados judicialmente.