Jessica Maciel dejó la casa de Gran Hermano tras sufrir un ataque de pánico inesperado, justo después de ser salvada por el público en la gala. Los panelistas especulan que la decisión tiene que ver con la notificación de una causa judicial grave por explotación sexual, que involucra también a su marido Mariano, señalado como proxeneta.
La causa incluye testimonios de víctimas trans que eran menores en 2012, como una de 15 años que se paraba en la ruta 8, zona controlada por Maciel. Se suman dos mujeres trans más a la denuncia esta tarde. Hubo prácticas ilegales como inyecciones de aceite de avión en glúteos por una colaboradora de Maciel.
Maciel tenía una rivalidad con Débora Brito, otra responsable de la zona opuesta. Las denuncias se conectan en un enjambre de tensiones por control de esquinas para prostitución. En ese contexto, sin ley de identidad de género, las menores no tenían acceso a tratamientos médicos adecuados.
El panel destaca la gravedad de la imputación contra menores y el estrés que llevó a Maciel a irse del reality.