La participante Jessica Maciel, conocida como Martínez, relató en detalle su salida abrupta de Gran Hermano tras recibir una notificación judicial que la imputaba por trata de personas, reclutamiento de menores y cobro de comisiones, cargos que negó categóricamente atribuyéndolos a una venganza de una conocida en el ambiente trans que organizaba redes en Francia, Italia y Argentina y a quien había denunciado previamente junto a Manay, resultando en su prisión por COVID.
Contó sus traumas pasados, como haber sido apuñalada en un pulmón y vivir con miedo constante, cambiando su vida por amenazas; explicó que el grupo de WhatsApp de las denunciantes estaba organizado por la persona con tobillera electrónica cumpliendo arresto domiciliario, y reiteró que está a disposición de la justicia para limpiar su nombre, criticando el acoso en redes y la hipocresía en el ambiente trans donde "chica trans no denuncia a chica trans".
Describió su experiencia dentro de la casa, donde sintió un vacío por parte de compañeros como Brian, quien la saludaba falsamente mientras planeaban "desactivarla" para que se fuera sola; reveló conexiones con Andrea, Chipio y otros, su bajo rendimiento por traumas y encierro, nominaciones a Danely por hablar a las espaldas, y su percepción de energías y grupos, negando arrepentirse de entrar pese al impacto emocional y ataques de pánico al salir.
Compartió anécdotas divertidas y tensas con Silvia, tensión sexual inicial que se apagó, y su apoyo a ella durante eliminaciones; al final, la charla derivó en Martín, otro ex-participante criticado por su pan casero en la casa, destacando la sensibilidad emocional provocada por el encierro y pérdidas personales como la muerte de su hijo y divorcio reciente.