Productores del noroeste y centro-oeste de la provincia de Buenos Aires denuncian graves inundaciones que impiden cosechar girasol y trigo, con plantas pudriéndose y vacas muriendo por falta de acceso al alimento.
Critican al gobierno nacional por no ejecutar un plan de 189 mil millones de pesos, financiado con recaudación de combustibles, pese a cuatro años previos de sequía ideales para obras de desagote.
El agua inunda campos y casco urbano porque la tierra saturada no absorbe más tras lluvias intensas, y la falta de pendientes naturales agrava el encharcamiento hacia las costas bonaerenses.
Las consecuencias incluyen traslado forzoso de ganado a terrenos altos escasos y pudrición de cosechas.