El gobierno prohibió el ingreso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados después de que un equipo de TN grabara clandestinamente con lentes cámara pasillos, escaleras y recreaciones de despachos de Lule Menem, Santiago Caputo y Karina Milei. La Casa Militar presentó denuncia penal por espionaje ilegal y violación a la seguridad nacional, mientras Javier Lanari aclaró que se tomaron huellas dactilares preventivas.
Panelistas debaten la desmedida reacción del gobierno: algunos la ven como inédita y comparable a la dictadura, otros critican la grabación clandestina sin autorización como violación de normas periodísticas. Se menciona comunicado de FOPEA sobre posible aviso previo a periodistas y el eterno dilema ético de las cámaras ocultas en el periodismo, desde Watergate hasta Wikileaks.
Destacan que el contenido grabado no amenaza la seguridad nacional, solo muestra áreas públicas ilustrativas, pero el método clandestino generó la crisis. Críticos argumentan que cerrar la sala de prensa afecta el derecho ciudadano a la información pública y transparencia democrática, no solo a periodistas. Comparan con tensiones históricas entre gobiernos y prensa.
Se discute si los anteojos cámara con luz parpadeante equivalen a grabar con teléfono visible, y cuestionan si Casa Militar era el organismo adecuado. Panel concluye que la justicia dirimirá el delito, pero el cierre es excesivo y refleja enojo presidencial por cobertura periodística.