El gobierno decidió cancelar las huellas dactilares de todos los periodistas acreditados en la Casa Rosada como medida preventiva tras una filmación ilegal realizada por el programa de Luciana Geuna.
Los periodistas entraron con anteojos que graban, como Ray-Ban, y recorrieron despachos sin autorización, lo que generó una denuncia penal de la Casa Militar por espionaje ilegal y violación de seguridad.
Por ahora, ningún periodista puede ingresar hasta nuevo aviso, y se revisan los sistemas de seguridad. El panel critica la falta de valor periodístico y el riesgo que representa filmar sin permiso en un lugar sensible.