La guerra genera escasez en farmacias y hospitales iraníes debido a interrupciones en cadenas de suministro por bloqueos navales y cierre del Estrecho de Hormuz.
No existe país que se autoabastezca completamente en industria farmacéutica y el aislamiento comercial provoca desabastecimiento de insumos esenciales.
El director de un hospital confirmó falta de fármacos para quimioterapia, analgésicos y medicamentos para hipertensión por paralización de operaciones.
Algunos trabajadores destacan mecanismos del gobierno iraní para evitar escasez generalizada aunque amenazan colapso por el cerco.