La Guardia Revolucionaria de Irán ejecutó un aparente golpe de estado interno al forzar la renuncia del presidente del parlamento, clave en las negociaciones con Estados Unidos, porque rechaza cualquier paz y busca mantener la guerra para conservar poder. Esto surge tras el debilitamiento del líder supremo por ataques de EE.UU. e Israel, con rumores de Mojtaba Khamenei como nuevo Ayatolá.
Akhmad Vahidi, autor del atentado a la AMIA y comandante de la Guardia, lidera esta facción dura. Fuentes israelíes advierten que Israel se prepara para volver a la guerra contra Irán, mientras Trump destaca dos bandos internos en el régimen y anuncia que eliminarán a los no negociadores. El cese al fuego con Líbano se extendió tres semanas gracias a una reunión en la Casa Blanca con Netanyahu y líderes libaneses para combatir a Hezbollah, proxy iraní.
La Guardia publica propaganda de encapuchados tomando buques en el estrecho de Hormuz y confirma colocación de minas, confirmado por satélites e EE.UU., pero Irán pierde tiempo en su contra. Esto impacta Argentina por Vahidi y genera tensiones globales en economía.