Ezequiel Ortigosa, subcampeón mundial de pizza por tercera vez consecutiva en Parma, Italia, reveló en vivo los secretos de su éxito: buena materia prima y conocimiento del pizzero. El argentino, primer latinoamericano en el podio del campeonato de 33 ediciones con más de 700 participantes de 50 países, arrancó como lavacopas y ahora brilla en freestyle y cocina napolitana.
En la pizzería Furore del microcentro porteño, Gustavo degusta la pizza napolitana cortada con tijera, con borde inflado por fermentación e hidratación especial. Ortigosa destaca que traen tomate de Italia, solo con sal, y compara estilos: la argentina abundante para compartir, la italiana digerible individual.
Representa a la Asociación de Pizzeros con un equipo de 12, sacrificando familia y negocio por competir. Historia de superación junto a su padre maestro pizzero de 40 años, y planes para ganar el primer puesto el próximo año.