El consumo de vino entre jóvenes de 20 a 40 años en Argentina sufre una caída drástica por altos precios y baja relación calidad-precio frente a cerveza o licores.
Un informe de Wine Opinions indica que casi la mitad de estos consumidores cita precios como principal freno, desplazando el vino a consumo esporádico.
Bebidas listas para tomar ganan terreno por practicidad, amenazando la industria vitivinícola tradicional.