Victoria Villarruel faltó a la misa en Luján por el aniversario de la muerte del Papa Francisco y criticó su politización, alegando que se convirtió en un acto de la casta política con presencia de funcionarios del gobierno de Milei y Axel Kicillof. La vicepresidenta prefirió estar entre la gente con humildad y evitó fotos con el gabinete, que rodeó el lugar para incomodarla.
Panelistas destacaron la interna libertaria: Milei y Adorni negaron que Villarruel forme parte del Ejecutivo, pese a su rol interino durante el viaje presidencial. Se mencionó falta de diálogo con Karina Milei y tensiones con Santiago Caputo. El arzobispo García Cuerva pidió no mirarse como enemigos sino como adversarios y sentarse en el mismo banco de iglesia.
El evento mostró polarización: Kicillof no saludó a Adorni ni viceversa, y se cuestionó la ausencia protocolar de Villarruel. Críticas a libertarios por formalismo selectivo, excluyendo a opositores como SAIS pese a llamados al diálogo nacional.