En el homenaje a un año de la muerte del Papa Francisco en la Basílica de Luján, se profundizó la grieta en el oficialismo: Victoria Villarruel dio media vuelta y no asistió para evitar sentarse o fotografiarse con el jefe de Gabinete Manuel Adorni.
Asistieron Diego Santilli (Interior), Martín Menem (Diputados), Bartolomé Abdala (Senado provisional), Patricia Bullrich no fue, ni Sandra Pettovello. Del otro lado, Axel Kicillof criticó la tardanza de los nacionales y resaltó enseñanzas de Francisco sobre justicia social, paz y contra la ultraderecha.
El cronista Marcelo Pinto reportó la ausencia notoria, rumores previos sobre ubicación de Villarruel y falta de saludo de paz entre ellos. La ceremonia enfocó el legado de Francisco sin menciones directas a la política, pero expuso divisiones.
Kicillof enfatizó seguir el ejemplo de solidaridad de Francisco, opuesto a discursos de ultraderecha, mientras funcionarios nacionales y opositores no interactuaron.