La Unión Europea presentó recomendaciones para coordinar el abastecimiento de kerosene ante el alza de precios y escasez por el cierre del estrecho de Hormuz, proponiendo compartir combustible entre Estados miembros para garantizar disponibilidad en aeropuertos.
Países como Holanda planean racionalización energética, restringiendo tránsito domingos y entregas a domicilio. Países bálticos reducirán consumo en transporte y agricultura. La Comisión Europea rechaza subas de pasajes aéreos y prepara más acciones si empeora.
Aerolíneas como Lufthansa cancelaron miles de vuelos hasta octubre para ahorrar 40.000 toneladas de combustible, priorizando escasez sobre costos.