La Guardia Revolucionaria de Irán atacó tres buques portacontenedores en el estrecho de Hormuz, complicando el diálogo con Estados Unidos pese a la tregua vigente. Los barcos fueron interceptados y llevados a costas iraníes, en una maniobra que panelistas interpretan como zancadilla para mostrar desconfianza y exigir más concesiones en las negociaciones.
Donald Trump extendió el alto el fuego hasta que Irán presente una propuesta unificada, reconociendo divisiones internas en el régimen teocrático. Los analistas destacan que la Guardia, el sector más radical, toma decisiones clave, escalando tensiones mientras Estados Unidos mantiene el bloqueo naval y amenaza con destrucción total si no hay acuerdo.
La reunión prevista en Pakistán se frustró: el vicepresidente Vance no viajó ante la ausencia iraní, pero los diálogos diplomáticos continúan. Irán usa el cierre del estrecho para presionar, elevando precios del petróleo y afectando la economía global, mientras Estados Unidos urge resolver por calendario electoral y costos energéticos.
En tiempo real, se monitorean buques como MSC Francesca y Epaminondas, no estadounidenses, apartados como advertencia sin llegar a escalada total. Panelistas ven voluntad de EEUU para acabar el conflicto de 54 días, pero Irán negocia desde fuerza relativa.