Una pasajera agredió físicamente a un colectivero de la línea 503 en Merlo tras enojarse por la demora en la parada, golpeándolo al subir pese a que otros pasajeros le pedían calmarse.
El chofer explicó que no controla las frecuencias, problema atribuido a empresarios que reclaman más subsidios o aumento de boleto por suba de combustible, reduciendo unidades. Detrás esperaba un hombre no vidente con bastón, ignorado por la mujer en su violencia verbal.
La empresa liberó al chofer de culpa, aclarando que las distancias entre colectivos las fijan ellos. La policía intervino, pero solo fue un incidente verbal tras el golpe inicial.