Un policía de 42 años, padre de tres hijos y oriundo de Lomas Zamora, fue asesinado mientras realizaba una custodia privada de cobranzas para una pollería, porque su sueldo no le alcanzaba. Los atacantes limpiaron las huellas digitales del auto con frialdad extrema.
El crimen ocurrió a las 11:40 del día anterior, cerca del homicidio de Micaela Benítez, y ya hay detenidos. Trabajaba también en la DDI y complementaba ingresos con trabajos paralelos, mostrando la precariedad policial.