Delincuentes mataron a Mauro Fabián Molina, un policía de 42 años de la superintendencia de delitos complejos de Lanús, mientras realizaba un adicional como custodio en una pollería de Isidro Casanova, La Matanza. Ocurrió el 21 de abril a las 11:40 a plena luz del día, cuando dos o tres hombres descendieron de una camioneta Amarok, lo obligaron a bajar del vehículo, le robaron la recaudación en una bolsa y mochila, y le dispararon a quemarropa en el tórax. Le sustrajeron también el arma reglamentaria y huyeron con vehículos de apoyo cortando el tránsito.
La zona es considerada liberada por vecinos, con robos frecuentes como a jubilados en el banco cercano y falta de patrulleros: en tres horas y media solo pasó uno. En La Matanza redujeron las cuadrículas de patrullaje a 99, lo que demora las rondas. El abogado penalista Carlos Diegues denunció corrupción policial, narcomenudeo liberado por jefes que piden coimas o trasladan a quienes no colaboran, sueldos magros de 900 mil pesos que obligan a adicionales no registrados (POLAT), dejando a la familia sin cobertura ART ni seguro de vida, solo una pensión miserable.
Otros policías asesinados en tres meses incluyen a Santiago Oleksiuk en Villa 18, Julio César Reyes retirado en Merlo, Daniel Alejandro Benítez en San Martín, y Alejandro Núñez en Avellaneda. Diegues criticó la ausencia de prevención y entrega de las calles a delincuentes en Buenos Aires.