El panel del programa se emocionó cuando un jugador reveló su pasión por Boca Juniors, confesando que siempre quiso jugar allí y que su corazón es xeneize, aunque al principio no lo demostraba claramente.
Los conductores destacaron cómo el cambio de peinado del jugador, más corto y romano, coincidió con un mejor rendimiento futbolístico, atribuyéndolo incluso al peluquero Brian. Mencionaron su paso por el equipo de Mauro Zeta y bromearon sobre su verdadera identidad como hincha.
La charla derivó en discusiones sobre si se puede amar a dos equipos, con panelistas confesando amores por Boca y Estudiantes, Banfield y Boca, generando cruces humorísticos y emocionales.
Se agradeció también a Gabriel Paleta y se bromeó sobre su posible salida a la playa, manteniendo un tono ligero y festivo alrededor del fanatismo boquense.