El gobierno japonés flexibilizó sus normas de exportación de armas letales, eliminando restricciones post-Segunda Guerra Mundial para vender armamento con capacidad letal a terceros países.
Esta medida, aprobada en una reunión de gabinete y del Consejo de Seguridad Nacional, revisó los tres principios de transferencia de equipos de defensa y eliminó cinco categorías que limitaban exportaciones a fines no bélicos. Japón, ocupado aún por bases estadounidenses con 120 bases, solo tenía fuerzas de autodefensa por el artículo 9 de su Constitución impuesta tras la rendición en el Missouri ante MacArthur.
La agencia Kyodo describió el cambio como importante en la política de seguridad de Japón, que se adhería a un enfoque moderado como nación pacifista. Periódicos como Tokyo Shimbun y Sankei Shimbun destacaron el giro, mientras ciudadanos protestaron contra la primera ministra Sanae Takahashi por levantar la prohibición y violar la Constitución pacifista.
El contexto incluye transformaciones globales, con la primera ministra Takaahashi manteniendo posturas firmes, rompiendo el tabú histórico de no exportar armas letales.