Irán organizó una exhibición pública de misiles balísticos en el centro de Teherán, con multitudes ondeando banderas y fotografiándose junto a ellos.
El despliegue coincidió con la extensión indefinida de la tregua por Donald Trump, interpretado como demostración de fuerza iraní ante posibles agresiones.
La escena integró armamento militar al espacio civil, respondiendo a dudas sobre capacidad bélica de Teherán contra Estados Unidos e Israel.