En Argentina, uno de cada cuatro pesos pagados por carne, leche o pan corresponde a impuestos, principalmente nacionales como el IVA al 21%, encareciendo productos básicos y explicando precios altos pese a apertura importadora. Gráficos muestran que en la leche, 26% del precio final es impuestos, superando ganancias de tambo (27%), industria (24%) y comercio (23%).
En el pan, impuestos toman 24%; en carne, 28%, con 70-80% nacionales. El gobierno evita bajar su porción del IVA, proponiendo competencia provincial que no se concreta por baja recaudación, dejando la carga al consumidor final.
Las ganancias sectoriales rondan 15-20%, menores a impuestos, mientras consumo de carne cae por costos. Esto eleva precios locales de autos y bienes por carga impositiva total del 40-50% pese a importaciones.