Un estudio chileno publicado en Frontiers in Nutrition relaciona el consumo de sucralosa y stevia con alteraciones en la microbiota intestinal y genes metabólicos que persisten en crías y nietos de ratones.
En 47 ratones divididos en grupos con agua, sucralosa o stevia a dosis humanas habituales durante 16 semanas, los descendientes mostraron menor diversidad bacteriana y bajos niveles de ácidos grasos de cadena corta clave para metabolismo e inmunidad, pese a no consumir edulcorantes.