Delincuentes mataron a Mauro Fabián Molina, un policía de 42 años de la superintendencia de delitos complejos de Lanús, mientras realizaba un adicional como custodio en una pollería de Isidro Casanova, La Matanza. Ocurrió ayer a las 11:40 a plena luz del día, cuando dos o tres hombres descendieron de una camioneta Amarok, lo obligaron a bajar del vehículo, le robaron la recaudación en una bolsa y mochila, y le dispararon a quemarropa en el tórax. Le sustrajeron también el arma reglamentaria como trofeo.
Este es el quinto policía asesinado en el conurbano bonaerense en apenas tres meses. Los anteriores fueron Santiago Oleksiuk en enero durante un operativo en Villa 18 de San Martín, Julio César Reyes (retirado) en Merlo por dar la voz de alto, Daniel Alejandro Benítez (retirado de Policía de la Ciudad) en Villa Libertador de San Martín como chofer de app, y Alejandro Núñez (motorizado bonaerense) atropellado en una persecución en Avellaneda. Todos se identificaron como policías antes de ser ejecutados.
El periodista Diego De Luca reportó en vivo desde la escena, donde vecinos, empleados de remisería y vendedores ambulantes denunciaron inseguridad constante: robos a jubilados saliendo del banco cercano, arrebatos en moto, falta total de patrulleros incluso de día y "zona liberada". Criticaron la ausencia policial pese a promesas de Axel Kicillof de mayor presencia, y destacaron que comercios pagan custodios privados y usan camionetas blindadas por manejar efectivo.
En entrevista telefónica, el abogado penalista Carlos Diegues alertó sobre corrupción interna en la Bonaerense: comisarios que exigen cuotas por narcomenudeo liberado, obligan a adicionales truchos y trasladan a quienes no se prenden. Denunció sueldos magros de 900 mil pesos que fuerzan a los policías a exponerse en trabajos extra, y ausencia de prevención que entrega las calles a bandas armadas con pistolas 9 mm y calibres 40.