El pastor profundizó en la parábola de las vírgenes insensatas de Mateo 25, explicando que creyentes tibios quedan fuera del banquete del Cordero si sus lámparas se apagan por descuido espiritual antes del regreso de Jesús.
Las damas de honor íntimas del novio fueron rechazadas con 'no las conozco' porque su aceite menguó gradualmente y no alumbraban al final. Citó Mateo 24 y Lucas 12 para urgir velar y perseverar hasta el fin, ya que experiencias pasadas no valen si la lámpara se apaga.
Enfatizó que no dormirnos espiritualmente es clave porque la eternidad está en juego, incluso para íntimos del Señor. Instó a mantener el aceite óptimo, no en reserva, pues sin luz no entramos a la fiesta aunque fuéramos invitados.
Agregó que Eutico cayó muerto por modorra espiritual, y Eclesiastes 7:8 enseña que terminar la obra vale más que empezarla. El mentiroso convence de relajarse tras años de servicio, pero Dios compró nuestra libertad del diablo y debemos servir hasta el último minuto.
Concluyó con oración: 'Señor, no nos durmamos hermanos', destacando que solo perseverando damos luz hasta el final para ser salvos.