El pastor Cinalli cierra su prédica sobre Lea, explicando que ella dejó de sufrir cuando comprendió su misión divina y puso a Dios en primer lugar, dejando de buscar aprobación en su esposo Jacob mediante hijos.
Lea, al nacer su cuarto hijo Judá, declaró "Ahora alabaré al Señor", glorificando a Dios y bendiciendo proféticamente a su linaje, de donde saldría el Salvador. Esto trajo bendición a Judá, alabado por sus hermanos según la Biblia.
Las cosas mejoraron en el matrimonio cuando Lea dejó de idolatrar a Jacob y priorizó a Dios, y cuando Jacob se convirtió espiritualmente tras su encuentro con el ángel. El secreto de un matrimonio feliz es que ambos cónyuges dependan de Dios y lo pongan primero.
El pastor insta a renovar la relación con Dios para bendecir familias e hijos, soltando bendiciones proféticas en lugar de maldiciones, asegurando que Dios cumplirá sus propósitos.