La vicepresidenta Victoria Villarruel evitó asistir a la misa en la Basílica de Luján por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, organizada por la Conferencia Episcopal Argentina, porque se politizó con la presencia de políticos como Axel Kicillof, Manuel Adorni y otros del gobierno.
Villarruel participó en cambio de un homenaje humilde en la basílica de Almagro, donde fue bautizado el Papa, y declaró que prefiere estar entre la gente y no en eventos con lo peor de la casta política. Recordó que actuó igual en el homenaje por Malvinas para no politizarlo.
El gobernador Axel Kicillof asistió a la misa en Luján, ponderó las enseñanzas del Papa sobre justicia social, cultura del encuentro y paz, y criticó el discurso de la ultraderecha por oponerse a la solidaridad. El panel discutió si las declaraciones de Villarruel buscan posicionarla como opositora o candidata.
Monseñor Marcelo Colombo, presidente del episcopado, encabezó la misa enfatizando el legado de Francisco en la convivencia pese a diferencias políticas. El panel comparó la situación de Villarruel con vicepresidentes opositores previos como Cobos o Cristina Kirchner, destacando su menor poder de daño.