La vicepresidenta Victoria Villarruel generó sorpresa al pedir al protocolo de la Conferencia Episcopal sentarse sola en la primera fila, alejada de la dirigencia política como el Gabinete nacional y Axel Kicillof, en el acto homenaje al Papa Francisco, pero fue rechazada.
Panelistas interpretan esto como aislamiento político y ego desbordado de Villarruel, quien busca un plan B propio alejado de Milei, recordando incidentes previos como forcejeos en el Senado por ingreso de Karina Milei y Adorni, o ausencias en eventos como la Exposición Rural 2025.
Se menciona su intento de evitar fotos con peronistas como Ricardo Quintela en vigilia por Malvinas, evidenciando tensiones y formalismos excesivos en su relación con el gobierno.