El policía bonaerense Mauro Molina, de 42 años, fue asesinado a tiros durante un robo a plena luz del día en Isidro Casanova, La Matanza, junto a la Ruta 3. Delincuentes ocultos en una parada de colectivos robaron una bolsa de dinero de la camioneta de una pollería y lo remataron en el piso mientras agonizaba, dejándolo sin vida camino al hospital.
La mejor amiga de Molina, Evelyn Pinto, reveló que el policía tenía tres hijos, acompañaba a la mayor a jugar fútbol los fines de semana y siempre decía que no se dejaría matar por plata ajena. Los atacantes sabían que estaba armado y probablemente que era policía, ya que lo mataron a sangre fría pese a identificarse como oficial. Cámaras muestran al menos tres delincuentes involucrados, con pena de perpetua por homicidio agravado por alevosía.
Molina había sido desafectado dos años y medio de la fuerza por participar en una marcha pidiendo mayores ingresos, ya que su sueldo no alcanzaba para vivir, y fue reincorporado este año al DDI. En la escena del crimen no pasó ningún patrullero en más de una hora pese a la Ruta 3 concurrida, ni luz adecuada. Reportero en vivo confirma ausencia policial post-crimen.
Panel critica la naturalización de la inseguridad en Buenos Aires, falta de empatía del gobernador Axel Kicillof y ministro de Seguridad, legislatura provincial paralizada sin comisiones ni sesiones desde golpe al 76, y escasez de combustible y móviles. Senador Diego Valenzuela exige priorización de seguridad sobre programas superfluos y diálogo con municipios.