Una banda de delincuentes ejecutó a sangre fría al oficial Mauro Molina, de 42 años, padre de dos hijos, durante un trabajo extra de recaudación en una pollería de Isidro Casanova, La Matanza. Lo abordaron al abrir la puerta de su camioneta para recibir bolsos con efectivo, lo tiraron al suelo y le dispararon dos veces con su propia arma de 9 mm, robándole el dinero y el arma reglamentaria.
El fiscal Adrián Arribas confirmó que la camioneta de apoyo de los asesinos está identificada, aunque no llevaban chaleco antibalas y Molina no lo usaba. Cámaras de seguridad captaron la escena en una zona transitada de la Ruta 3, donde una mujer del local entregó el dinero antes de huir al oír los disparos. La familia recibe atención psicológica del Ministerio de Seguridad bonaerense, mientras se realiza la autopsia en el hospital Paroissien.
Los peritos de la Policía Científica trabajan en la camioneta de Molina y el lugar, buscando huellas y rastros. Los delincuentes huyeron en otra camioneta, posiblemente con un tercer vehículo, en un hecho descrito como cruel y dantesco por el fiscal, con experiencia en homicidios. La zona comercial quedó conmocionada, con tránsito interrumpido y locales cerrados prematuramente.
El móvil desde la calle Mosconi detalla que Molina trabajaba solo en estos recorridos habituales por la Ruta 3, sin temor previo. Investigadores creen que sabían el horario y monto de recaudación, actuando con precisión profesional pese al bullicio público.