El pastor criticó la cobardía e inconstancia de la tribu de Efraín que huyó de batallas del Señor según Salmo 78.
Dios los reemplazó por la tribu de Judá y David por su fidelidad, quitándoles el arca de la presencia divina. La incredulidad lleva a desertar, rompiendo el pacto; Dios no cuenta con fluctuantes en la fe, relegándolos.
Remedio: recordar obras de Dios y practicar gratitud, no queja. Usar armas espirituales como fe, oración, ayuno y adoración contra batallas espirituales, no humanas. Inconstancia es pecado mayor, peor que en trabajos terrenales.
El sermón insta a constancia para no perder privilegios divinos y enfrentar gigantes con confianza en Dios.