A un año de la muerte del Papa Francisco, Monseñor Guillermo Karcher, amigo cercano y de ceremonial vaticano, evoca su humanidad y sonrisa. Roma vive congoja; hoy misa multitudinaria en Santa María Mayor con clero y diplomáticos.
Destaca su cercanía, diálogo interreligioso desde Argentina al mundo, búsqueda de consensos y servicio a periferias. Lo compara con Abraham por salir de su tierra para el mundo. Extrañado por musulmanes, ateos y fieles.
Recuerda mate compartido, estilo libre pero obediente, y cariño por argentinos en audiencias. Legado en continuidad con nuevo Papa.