El escándalo Propofest involucra a médicos residentes del Hospital Italiano como Delfina Fini Lanusse y Hernán Boveri, procesados por sustraer propofol y otros fármacos para fiestas recreativas ilegales, detectado por faltantes y alertas internas antes de la muerte del médico Alejandro Salazar por sobredosis.
Fini Lanusse y Boveri confesaron inicialmente ante la Asociación Argentina de Anestesiología su consumo problemático y sustracción para uso fuera del hospital, pero luego se negaron a declarar en la causa judicial ante el juez Sánchez Sarmiento, recibiendo embargos y prohibiciones.
Boveri presentó 20 páginas de descargo negando abusos a su expareja, alegando uso veterinario en jeringas y equipos secuestrados en su casa de Palermo para tratamientos de un perro o formación profesional, cuestionado como estrategia para nulidad de confesiones previas tomadas sin abogado.
La causa unifica denuncias del hospital y asociación, vinculada a otras con Tati Leclerc y Mechi, prometiendo más capítulos con apellidos conocidos en ámbitos de alta sociedad.