Panelistas denuncian crisis brutal con 240 mil empleos perdidos, un millón menos viajando en ómnibus y comercios sin ventas desde julio pasado, peor que en 2001, donde gente con trabajos en blanco no llega a fin de mes.
Comerciantes pilotean negocios vacíos, reducen compras pero no pueden bajar alquileres ni luz, piden prestado y calculan cierres sin plata para indemnizar; gastronómicos sobreendeudados, insumos japoneses bajan 60%, pymes en convocatoria textil echan familias enteras.
Comparan con gobiernos previos: ahora sin planes sociales ni educación plena pese a choreos pasados; destacan salud mental colapsada con gente gritando sola en calles, inmovilidad social por implosión familiar, distinta a festín de 90.
Federico Sturzenegger o similar advierte destrucción empleo genera pobreza y descontento político; intendentes y gobernadores contienen estallido, empresariado exige rumbo sin hambreo social.