Investigadores de la Universidad de la Columbia Británica en Canadá modificaron un riñón del grupo sanguíneo A para hacerlo compatible con receptores del tipo cero mediante enzimas diseñadas especialmente, en un avance histórico que transforma órganos donados en universales.
El procedimiento se probó exitosamente en un modelo clínico con un receptor en muerte cerebral, donde el órgano funcionó durante dos días sin rechazo hiperagudo.
Este hallazgo elimina antígenos de incompatibilidad y podría revolucionar los trasplantes al ampliar la disponibilidad de órganos, especialmente para pacientes del grupo cero que esperan más tiempo, aunque aún requiere ensayos clínicos formales.