Manuel Adorni representa al presidente Javier Milei en la misa por el aniversario de la muerte del Papa Francisco en la Basílica de Luján, acompañado por la vicepresidenta Victoria Villarruel y el gobernador Axel Kicillof, en una situación calificada como anomalía institucional por el panel.
Los panelistas destacan que ninguno de los tres se habla entre sí debido a conflictos: Kicillof reclama coparticipación al gobierno nacional, Villarruel queda marginada del Ejecutivo y Adorni enfrenta cuestionamientos por irregularidades en su patrimonio, viajes lujosos y gastos en dólares que suman 95 mil dólares no explicados con su sueldo.
La Iglesia eleva su voz sobre la cuestión social, con demandas crecientes de empleo, alimentos y medicamentos en Luján, mientras el gobierno envía a Adorni pese a su mala reputación que contamina actos sagrados, en un intento por no quedar afuera del evento ecuménico.
Se menciona el contexto internacional con cruces entre Donald Trump y el Papa, y la peronismo dividido con ataques internos a Kicillof por La Cámpora y Cristina Fernández de Kirchner, donde Kicillof aparece mejor posicionado en encuestas.