El velorio de Luis Brandoni se extiende en la Legislatura porteña hasta la medianoche y continúa mañana en el Panteón de Actores del Cementerio de La Chacarita desde las 11 horas. Colegas como Eduardo Blanco y Malena Solda destacan su rol como director amoroso, generoso y paciente en obras como Made in Lanús, donde fomentaba búsquedas personales en los personajes sin copiar originales.
Carlos Rottenberg recuerda una amistad de 48 años iniciada en 1978 con la obra Postdata, tu gato muerto, durante la dictadura, cuando Brandoni dirigía la Asociación Argentina de Actores con convicciones férreas por el colectivo. Relataron anécdotas cotidianas como discusiones sobre desayunar en pijama y su pasión por el teatro como vocación, hobby y vida, rechazando no actuar incluso enfermo.
Panelistas evocan películas icónicas como Esperando la carroza, La odisea de los giles y Mi obra maestra, destacando su rango actoral entre comedia y drama, química con Guillermo Francella y Ricardo Darín, y presencia poderosa en escena con Eduardo Blanco en Parque Lezama. Brandoni trabajó intensamente hasta los 86 años, volviendo rápido post-pandemia con obra propia.
El actor sufrió una caída el sábado 11 con hematoma subdural, complicándose en 48 horas pese mejoras iniciales. Fue devoto radical, exiliado 10 meses en 1974 por Triple A, resistió dictadura con evacuaciones de teatros, y admiró a Raúl Alfonsín. Sus colegas lo definen como titán, coherente y eterno.