El pastor resalta que Dios agrega esfuerzo al servicio cristiano, citando a Gedeón como varón esforzado y valiente.
En el milagro de los cinco panes y dos peces para 20 mil personas, los discípulos trabajaron intensamente distribuyendo, no esperaron pasividad.
La bendición de Dios requiere esfuerzo propio; no se recibe tumbado en reposera, sino trabajando fielmente. Dios multiplica cuando se pone ficha a la oportunidad.