El padre Guillermo, sacerdote portugués fanático de la música tecno y electrónica, llenó Plaza de Mayo, la Catedral y zonas aledañas en Buenos Aires con un evento que fusiona fe y ritmos bailables para atraer a la juventud a la Iglesia Católica.
Panelistas destacan las imágenes impresionantes del evento, comparándolo con shows de Ricky Martin o Roxette, y elogian la idea para acercar a los jóvenes, aunque no todos asistieron personalmente.
El cura se reunió con el Papa Francisco, quedando impactado por su carisma, y eventos similares se realizan en Roma de manera sencilla a un año de su muerte.