En el norte de Israel, municipios cierran tiendas, negocios y escuelas por protestas contra el alto el fuego con Líbano, calificado de abandono y pacto de rendición ante Hezbollah.
Los residentes expresan frustración por vulnerabilidad, organizan caravanas hacia Jerusalén y paralizan servicios locales.
Líderes regionales critican el acuerdo mediado por Estados Unidos como pago con sangre sin garantizar seguridad.